Cojo el Metro con bastante frecuencia, al menos una vez todos los días. Siempre va lleno de gente pintoresca, de todo tipo, muy cosmopolita y tal. Hasta aquí está bien, ¿no? Es como: oh, qué guay, cuánta gente diversa, qué bonito es el mundo. Pero no nos engañemos, el mundo no es bonito. Deja de serlo cuando entras a un vagón atestado de gente y a alguien le canta el alerón (que no el alirón). Esto, amigos, amigas, a las ocho-nueve de la mañana no es normal. Si a uno le canta el alerón a las ocho-nueve de la mañana (y no canta cualquier cosa, canta
La Traviata) es que el concepto de ducha lo desconoce por completo. Entiendo que alguien sude a lo largo del día pero por favor, cuando sales de casa por la mañana, sales limpi@. Si no, eres un guarro y esto no admite discusión.
Después está la gente que parece que no se mira al espejo antes de salir de casa. Esto lo entiendo más, sobre todo por la mañana temprano tiene excusa. Pasas de complicarte la vida buscando en el armario (si eres como yo y pasas olímpicamente de preparar por la noche lo que vas a ponerte al día siguiente) y te pones lo primero que pillas, en mi caso unos vaqueros, una camiseta y mis incombustibles
converse que empiezan a no ser tan incombustibles. Lo malo es cuando la gente sí se ha mirado al espejo antes de salir de casa pero parece que no. Aquí ya la solución es complicada y hoy he tenido dos claros ejemplos:
1. La choni. La mítica de "Oye tronca, ¿tú sabes dónde hay un
Brejka?", a lo que yo contestaría: "Sí, y voy a acompañarte porque hasta lo más
imponible del
Brejka te sentaría mejor que lo que llevas puesto". Y os preguntareis, ¿qué llevaba la
tronca? Pues llevaba un bonito chándal raído de color azul marino a juego con dos pedazo de arazos, que tiraban de sus orejas hacia abajo dando muestras claras de que la gravedad existe. A todo esto, el chándal bien ceñido, que no se diga. He tarareado mentalmente
esto y me he reído mentalmente porque no soy tan valiente de reirme de una choni en su cara.
2. La pija alternativa. La típica
soypijaperohagocomoquenoynadieselocree. Empiezan a ser una plaga y me preocupa. La pija alternativa era pija de cintura para arriba y alternativa de cintura para abajo. Era imposible mirarla más de cinco segundos sin sufrir daños cerebrales, por eso la he mirado tres, me he quedado consternada y he apartado la vista. De ello se deduce que no pueda dar una descripción detallada de su indumentaria... Sólo recuerdo unos
shorts de color verde pistacho acompañados de unos
leggins... Y no puedo seguir recordando porque mi cerebro ha decidido reprimir ese recuerdo para evitarme males futuros (gracias). Sólo sé que el verde pistacho no pegaba con nada más de lo que llevaba puesto.
Tanto a la choni como a la pija alternativa las he visto de vuelta a casa. Y claro, he salido del Metro haciendo mis divagaciones sobre el tema hasta que me he encontrado de frente con el cartel de
Ágora. Lo han puesto justo en la salida, de forma que lo ves sí o sí (y mola). Rachel Weisz me ha mirado y yo la he mirado a ella, tratando de disimular que estaba pensando crueldades sobre la choni y la pija alternativa porque no quiero que Rachel tenga mala opinión de mí. Han sido breves instantes de conversación mental (sí, entre la Rachel Weisz fotografiada y de papel y yo, ¿qué pasa?) en los que ha levantado un poco la ceja y me ha dicho: "No seas mala que te veo. Y el viernes, al cine a verme,
capicci?". Yo le he dicho: "Entendido, jefa", y he seguido caminando hasta casa pensando en este post... Si he sido cruel, no he
querido evitarlo.